jueves, 24 de septiembre de 2009

TRIATLÓN DE OLIVA 2009

Domingo 20 de septiembre, XXI Triatlón de Oliva. Nuestro último triatlón de la temporada. Como representantes del equipo de la Nau del Sol en este triatlón, Jesús y Blas. Un gran triatlón con mucha tradición y con muy buena organización. En lo que respecta a mi actuación: DESASTRE TOTAL, con mayúsculas.

Este triatlón cerraba nuestra primera temporada como equipo y para ello hemos pasado viernes y sábado de concentración en una casa rural de nuestro patrocinador, Bernat, comentando ideas para la próxima temporada. Acompañados de parejas y familia, hemos pasado un buen fin de semana, en el cual por fin ha salido el sol después de una semana de lluvias. Al encontrarse la casa en Alpatró, un pueblecito cerca de Oliva hemos ido a hacer una visita a Bernat a su empresa, la Nau del Sol, situada en la localidad de El Verger y de paso hemos podido hacer un reconocimiento del recorrido en bici de la triatlón.

Llegado el domingo, Jesús y yo nos hemos pegado el madrugón y hemos salido del pueblo a las siete de la mañana en dirección a Oliva. Ya en Oliva hemos aparcado cerca de la zona de boxes y nos hemos dirigido a recoger los dorsales. Hemos dejado las bicis en la zona de transición y al final nos ha sobrado bastante tiempo, el cual hemos aprovechado para echar un vistazo al segmento de natación y enterarnos al mismo tiempo de cuestiones importantes como que era obligatorio llevar el dorsal de la carrera a pie durante el segmento en bici (alguno no se enteró de esta pequeña cuestión y fue descalificado en cuanto se subió a la bici).

Después de todos estos preliminares y estiramientos se dió la salida en la playa de Oliva. 1.500 metros de distancia a nado, aunque viendo las boyas desde la orilla cualquiera lo diría. Parecía bastante más distancia de la que debía ser. La primera boya, en perpendicular a la costa, se veía bastante alejada de la línea de salida. Hasta la misma se formó el pelotón de nadadores que suele darse en todas las carreras con los manotazos de rigor. Una vez superada la primera boya, se nadaba en paralelo a la costa hasta la segunda, aunque sin poder despegarme del pelotón. Esta distancia era mayor que la recorrida hasta la primera boya. A ratos, podía observar que tenía a Jesús muy cerca. Pasada la segunda boya, se nadaba por fin en dirección al arco de meta situado en la orilla. Se ha formado pelotón de principio a fin y ha sido complicado dar brazadas con soltura.

Al salir del agua, observo que Jesús se encuentra muy cerca y llegamos a la zona de transición a la vez. Salimos de la T1 con la bici y el dorsal de la carrera a pie ya puesto. A mi lado, descalifican a uno que no lo lleva. Empieza el recorrido en bici y las primeras rotondas. Noto que no voy muy suelto de piernas. Sigo pedaleando y observo cómo Jesús se me va escapando. Está prohibido el drafting en esta triatlón y los triatletas circulan respetando las distancias obligatorias. Bueno, aunque no todos, varios fueron descalificados por no respetar esta norma.

Me empieza a pasar mucha gente en bici y veo que las piernas no me responden. Al principio pienso que debe ser algo de cansancio, pero poco a poco observo que no es cansancio, sino simplemente que no me van las piernas. Llevo apenas cinco kilómetros y se me está haciendo eterna la bici. Vuelve a mi pensamiento mi primera triatlón en Bétera, sin apenas haber tocado la bici y con las mismas sensaciones. Al final, llego a la conclusión de que llevo un mes sin tocar la bici debido a una lesión en el tobillo y ésto me está pasando factura. Iluso de mí, pensaba que con los dos últimos triatlones de Burriana y Valencia tendría suficiente preparación (como si yo fuera Induráin, claro...).

Si el recorrido en llano o semillano de los primeros kilómetros se me hizo eterno, al llegar al puerto de montaña, no se puede describir la sensación de impotencia al ver cómo me pasaban uno tras otro y una tras otra (porque las chicas salieron cinco minutos después de nosotros) hasta el último de los triatletas. Porque efectivamente ése fuí yo, el último de los triatletas en llegar con la bici a la T2. Una vez pasado el puerto de montaña y descendido para llegar nuevamente a la playa de Oliva, completé como pude los 47 kms. de bici.

Al bajar de la bici, inicié los 10 kms. a pie y recuperando las buenas sensaciones corriendo. Dos vueltas de cinco kilómetros por el paseo marítimo de la playa de Oliva. La primera vuelta la hice cuando aún quedaban triatletas en el paseo. La segunda, ya practicamente en solitario. Al final crucé la meta con la satisfacción de haber acabado la prueba, animado por los amigos y acompañantes con los que habíamos pasado el fin de semana juntos.

Como conclusión de esta temporada, saco el haber tomado contacto con el mundo del triatlón y tener más experiencia para la próxima temporada con mayor motivación y sobre todo con más tiempo de preparación y entrenamientos que empezaremos en breve, todo el equipo.

Ahí van algunas fotos de la Tri de Oliva. Una imagen vale más que mil palabras. Alguna de estas fotos son dos mil palabras, por lo menos.







































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