lunes, 14 de septiembre de 2009

Travesía El Perelló - Les Palmeres 2009 (2.500 mtrs.)

Domingo 13 de septiembre de 2009, XV Travesía El Perelló - Les Palmeres: mi cuarta travesía en lo que va de verano y mi cuarta travesía también en mi currículum personal. Es una travesía de 2.500 metros, la mayor distancia que he nadado hasta hoy.

La noche anterior ha estado lloviendo un poco y parecía que iba a amenecer un día gris. En cambio, ha salido el sol y el mar está bastante calmado. La salida está programada a las 09:30 horas. Antes, la recogida de gorros y marcaje. Una vez recogemos el gorro, nos dirigimos al agua a hacer estiramientos y a probar la temperatura del agua. Está bastante agradable. Hablo con un nadador y me comenta que cree que el recorrido son siete boyas en total. Lo tengo en cuenta para tener una referencia de la distancia recorrida durante la travesía que discurre en paralelo a la costa.

Se da la salida y todos nos metemos en el agua. Nos dirigimos a la primera boya en perpendicular a la playa y después de ésta continuamos nadando en paralelo. Empiezo a contar boyas. Llego a la segunda. Hay que dejar las boyas a la derecha nadando por el exterior. Hay nadadores que las pasan por el interior. Cuando estás dentro del agua es difícil orientarte y te guías por los nadadores que llevas delante. Así paso la tercera y cuarta boya. Tengo la impresión de ir a buen ritmo. De repente empiezo a ver cosas blancas pasando debajo de mí. ¡Son medusas! El agua está infestada de ellas. Intento nadar sin hundir demasiado el brazo para evitar tocarlas.

Voy pasando las boyas y llego a la sexta. Pienso que ya sólo me queda una boya y empiezo a acelerar el ritmo, voy detrás de un grupo de nadadores. Siguen pasando medusas por debajo de mí. Llego a la séptima boya. Veo que el grupo de nadadores continúa nadando en paralelo a la playa. Levanto la vista hacia la playa y no observo ningún arco de meta. ¡Menuda faena! El sprint que he hecho pensando que ya estaba llegando a meta, me ha roto el ritmo y no sé la distancia ni el número de boyas que me quedan. No estoy acostumbrado a esta distancia de 2.500 metros y se me está haciendo muy duro. Continúo nadando. De repente siento un roce en el brazo izquierdo. Creo que ha sido una medusa. Siento un poco de picor y continúo nadando. Paso la octava boya y decido dejar de contar boyas. Aún pasaré algunas boyas más. Así que decido tomármelo con calma.

Por fin, observo que el grupo de nadadores gira en una boya dirección a la playa y levanto la vista: ahí está el arco de meta. Se me está haciendo larguísima la travesía y mucho más el último tramo hacia la playa. Por fin llego y cruzo el arco de meta. Ha sido una travesía muy dura para mí que no estoy acostumbrado a estas distancias pero me quedo con la satisfacción de haberla acabado. Viendo los tiempos realizados por los nadadores, creo que la distancia ha sido mayor a pesar de ser la misma en teoría que la travesía de Cullera.
























1 comentario:

  1. Madre mía Blasito, relaja un poco hombre!!! estás poniendo el listón muy alto para el año que viene!!! ;-)

    ResponderEliminar